comunidad

Wednesday, August 30, 2006

Un lugar en la tierra.La comunidad wichi es una como tantas otras comunidades indígenas, que actualmente se encuentra sin el amparo ni la comprensión del gobierno. La comunidad de Pozo Nuevo, acorralada, se desespera ante el alambrado incesante de sus tierras, que pone en riesgo sus vidas y su cultura. Son ciudadanos argentinos pertenecientes al pueblo wichí, que residen al norte de la Provincia de Salta. El avance en la deforestación indiscriminada por parte de empresarios sojeros y poroteros con el consentimiento del gobierno de la provincia de Salta conlleva la depredación y la política de alambrados.Los wichís realizaron un dramático pedido de solidaridad a la comunidad nacional e internacional, ante la aniquilación de esta etnia, única y última cultura recolectora-cazadora que pervive en la Argentina. "el trazado de alambrado significan que nos están quitando vida totalmente. Nosotros vemos que nos quedamos sin vida, porque nuestros alimentos los están arrasando las empresas que explotan los montes" dice el cacique Juan Vega, en donde los indígenas fueron reprimidos por la infantería policial y donde un empresario pretende seguir alambrando."Nosotros como pueblos indígenas sentimos marginación de los argentinos, como nosotros aborígenes sentimos una enfermedad que nos está cayendo en estos últimos años. Nosotros estamos tratando de mejorar la vida nuestra y en este caso estamos haciendo una convocatoria a la República Argentina para que los argentinos sepan que nosotros como pueblos indígenas estamos totalmente sin tierras y significa que nosotros no tenemos vida y pedimos al Presidente, que de una vez por todas ponga atención sobre los pueblos indígenas", expresó -desesperada, y en su lengua nativa- Celia Martin, una mujer wichi.La sociedad no solo hace culto de la competencia desigual en la cual siempre salen perdiendo lugar los despojados dueños de estas tierras. Es necesario comunicar esta realidad, porque mientras nosotros disfrutamos de una cena a la luz, ellos la mayoría de las veces carecen de estas dos necesidades básicas.Debemos comprometernos con esta situación y realizar trabajos solidarios que colaboren para que estos pueblos puedan incorporarse es esta “nueva comunidad, un poco más numerosa”.No es necesaria la compasión para con estas comunidades, lo que es necesario es la acción solidaria, que no tiene que confundirse con el sencillo asistencialismo ocasional. La anterior semana leí en un articulo periodístico que en una escuela rural (obviamente primaria, ya que no existen secundarias, en distancias menores a 17 Km.), donde asisten niños de estas comunidades, se encontraba descompuesto el único sol de noche que poseían. La ayuda que llegó del gobierno fueron cinco computadoras. Yo me pregunto ¿Cuándo podrán usarlas? ¿Cuándo tendrán derecho a la electricidad?Por ello debemos recomponer la relación con estas comunidades, para que no las “observemos” como algo antiguo y lejano sino como los descendientes mas directos de nuestros antepasados.En síntesis hago un llamado para que estas comunidades no sientan la indiferencia de los gobiernos de turno, ni de la sociedad, y que podamos convivir gozando de los derechos y que los privilegiados no sean una minoría.Autores: Susana Agüero y Rosa Lepanto.Fuentes:http://www.clarín.com/.www.comunidar.org.ar
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